1- ¿Cómo nació la idea de crear La Jaula? ¿Hubo algún momento o necesidad puntual que les hizo pensar que había lugar para algo distinto en el fútbol amateur?
La Jaula nació en 2021, en un momento bastante particular para nosotros. Uno de los chicos se había ido becado a Estados Unidos y los otros socios estábamos viendo hacia dónde encarar laboralmente. Ahí empezamos a detectar algo que nos llamaba la atención: mucha gente cercana jugaba al fútbol los sábados, pero durante la semana no existía un torneo que realmente generara continuidad, competencia y sentido de pertenencia. Había amistosos, partidos sueltos, pero faltaba algo más armado.
Sentíamos que había espacio para crear un torneo donde se compitiera en serio, pero que al mismo tiempo tuviera comunidad, identidad y vínculos reales entre los equipos. La Jaula arrancó con nueve equipos representando nueve países, todos formados por grupos de amigos, muchos de distintas camadas de nuestros colegios y círculos cercanos. Todos se conocían entre sí y eso hizo que desde el principio hubiera un clima distinto.
Creo que ese fue uno de los grandes aciertos: entender que el fútbol amateur no es solamente jugar, sino también compartir, encontrarse y sentirse parte de algo. Ese espíritu sigue estando hasta hoy y es probablemente el diferencial más fuerte que tiene el torneo.
2- Antes de La Jaula hay una historia personal. ¿Qué lugar ocupó siempre el fútbol en tu vida?
El fútbol siempre estuvo muy presente en nuestras vidas. Todos los socios fueron muy fanáticos de este deporte, tanto desde el lado de jugarlo como de vivirlo y consumirlo. En mi caso particular, quizás fui el que estuvo más vinculado al rugby durante muchos años, pero siempre jugué al fútbol de manera amateur y me apasionó muchísimo.
Con el tiempo, y sobre todo a partir de La Jaula, terminamos completamente inmersos en este mundo. Hace cinco años que vivimos el torneo todos los días, pensamos en fútbol constantemente, hablamos con jugadores, con equipos, vemos partidos, analizamos formatos y tratamos de mejorar cada detalle.
Creo que eso también se transmite. Cuando alguien organiza algo desde un lugar genuino y desde la pasión, la gente lo percibe rápidamente.
3- La Jaula tiene una identidad muy fuerte en redes, en la estética y en cómo cuentan cada fecha. ¿Qué importancia le dan a la comunicación?
La comunicación siempre fue central para nosotros. Desde el principio entendimos que no queríamos solamente organizar partidos de fútbol. Queríamos crear una experiencia. Que los jugadores sintieran que formar parte de La Jaula era algo distinto también afuera de la cancha.
Por eso le dimos mucha importancia a las redes, a la estética, al contenido y a cómo se muestra cada fecha. Nos interesa mucho que los protagonistas sean los jugadores. No el torneo ni nosotros como organizadores. Buscamos que cada equipo se vea reflejado, que los jugadores se sientan parte y que tengan ganas de compartir lo que viven.
También somos bastante obsesivos con los detalles. Cada equipo representa un país, tiene camisetas propias, nosotros nos ocupamos de lavarlas después de cada fecha, hay hidratación para todos los planteles, se filman los partidos y después se suben completos a YouTube. Fuimos pioneros en usar cámaras con inteligencia artificial que siguen automáticamente la pelota y generan clips de goles y jugadas destacadas para redes.
Todo eso ayudó muchísimo a construir marca y comunidad. Hoy los jugadores se conocen entre sí, siguen el contenido, interactúan, comentan los partidos y se involucran mucho más allá del resultado del fin de semana. La Jaula terminó convirtiéndose también en un espacio social y eso para nosotros vale muchísimo.
4- Armar una selección del torneo y competir en la Copa Potrero y la Fox Cup no es algo habitual para un campeonato amateur. ¿Cómo vivieron esa experiencia?
Fue una experiencia muy especial porque no es algo común para un torneo amateur. Y además implica un nivel de compromiso muy grande, tanto de los jugadores como de la organización.
Creo que una ventaja que tenemos es la cercanía con los capitanes y con los equipos. Con el paso de los años se generó mucha confianza. Hablamos constantemente con ellos, escuchamos lo que necesitan, entendemos qué cosas valoran y eso ayuda muchísimo para construir proyectos más grandes.
La idea de la selección empezó a tomar fuerza el año pasado con la Copa Potrero. Veíamos el torneo y sentíamos ganas de estar ahí, de representar a La Jaula. Y también entendíamos que el nivel competitivo que habíamos logrado nos permitía dar ese paso. Hay jugadores realmente muy buenos dentro del torneo.
La primera experiencia fue justamente en la Copa Potrero. Tal vez los resultados no fueron los que soñábamos, pero para nosotros ya era importante haber llegado hasta ahí. Después este año armamos formalmente la Selección La Jaula y participamos en la Fox Cup. También hicimos una gira en Mar del Plata donde pudimos salir campeones.
Pero más allá de cualquier copa, lo más importante fue el grupo humano que se armó. Hoy siguen juntándose, entrenando y proyectando nuevas competencias. Incluso nos pone contentos ver que otros torneos empezaron a replicar la idea de tener su propia selección. Sentimos que, de alguna manera, pudimos marcar una tendencia.
5- Hoy existen muchos torneos amateurs, pero pocos generan tanto sentido de pertenencia. ¿Qué creés que hace especial a La Jaula?
Creo que hay varios factores. Por un lado, el nivel competitivo. Hoy hay equipos muy buenos y eso hace que el torneo sea atractivo para jugadores que realmente quieren competir en serio.
Pero al mismo tiempo, hay algo muy fuerte en la comunidad que se generó. Hay equipos que se refundan, grupos de amigos que vuelven a jugar juntos y mucha gente que termina formando vínculos a través del torneo.
Nosotros somos muy cercanos a los capitanes y tratamos de escuchar permanentemente qué cosas mejorar. No creemos en quedarnos quietos. Todo el tiempo intentamos ajustar detalles, cambiar cosas y evolucionar para que la experiencia sea mejor.
La idea es que los equipos se sientan cómodos, valorados y que entiendan que hay un trabajo genuino detrás para ofrecerles un producto cada vez más profesional, pero sin perder la esencia amateur.
6- Detrás de un proyecto que crece tanto también hay desafíos. ¿Qué fue lo más difícil de sostener o profesionalizar?
Lo más difícil probablemente sea sostener el crecimiento sin perder la calidad. Nosotros siempre intentamos mejorar todos los años: en experiencia, en contenido, en organización, en infraestructura y en imagen.
Por ejemplo, este año además de las camisetas y los shorts sumamos medias oficiales para unificar todavía más la estética de todos los equipos. Parece algo menor, pero creemos mucho en esos detalles porque terminan construyendo identidad.
También aprendimos que para crecer hay que tener un equipo comprometido. Entendemos que cada uno tiene roles distintos, pero todos cuidamos mucho el contenido, el trato con los jugadores y la experiencia general del torneo.
Y hay algo que para nosotros es innegociable: queremos un torneo competitivo, pero sano. No aceptamos agresiones, peleas ni situaciones que rompan el clima que buscamos construir. La idea es que La Jaula siga siendo un espacio divertido, amigable y competitivo al mismo tiempo.
7- Cuando mirás para adelante, ¿hasta dónde imaginás que puede llegar La Jaula?
El gran desafío es seguir creciendo sin perder la esencia. Este año cumplimos diez temporadas, renovamos el predio con una nueva cancha de sintético y seguimos mejorando distintos aspectos del torneo y de la experiencia general.
Pero también entendemos que crecer no siempre significa expandirse rápido o abrir sedes por todos lados. Nosotros valoramos mucho la cercanía con los equipos y el cuidado de los detalles. Y cuando un proyecto se agranda demasiado rápido, muchas veces eso se pierde.
Por eso hoy preferimos crecer de manera más ordenada y consolidar la comunidad que ya construimos. Queremos seguir mejorando el producto, fortalecer el vínculo con las marcas que nos acompañan y seguir haciendo que los jugadores sientan orgullo de formar parte de La Jaula.
Al final, más allá del fútbol, creemos que logramos construir una comunidad muy fuerte. Y esa es probablemente la mayor meta que podemos cumplir.
