Entrevista a Mike Schmukler, coordinador de La Libertad Avanza en Tigre

—Nos gustaría comenzar hablando un poco sobre tu historia personal. ¿Qué fue lo que te llevó a involucrarte en política y qué situaciones, experiencias o inquietudes sentís que marcaron el inicio de ese camino?

—Mi involucramiento fue paulatino. En mi familia no se hablaba de política y fui descubriendo esta vocación con el tiempo. Me interesaba leer el diario, entender la actualidad, pero en mi entorno era algo bastante ajeno. El verdadero click lo hice durante mi carrera universitaria, cuando participé en un apoyo escolar. Ahí entendí que, para marcar una diferencia real, había que involucrarse en los lugares de toma de decisión.

Estuve seis o siete años haciendo apoyo escolar y fue la primera vez que tomé dimensión de lo importante que es el cuerpo a cuerpo y el contacto con la gente. Pero también entendí que, para generar un impacto mayor, había que participar en espacios donde se definieran políticas y decisiones concretas.

Después de recibirme, me fui involucrando en el Colegio de Abogados y empecé a participar en distintos ámbitos políticos no partidarios. Lo principal fue entender que, si quería generar un cambio profundo, tenía que formar parte de equipos y espacios de decisión.

—Quienes trabajan, militan o comparten el día a día con vos suelen verte en distintos roles y situaciones. ¿Qué creés que destacan de tu forma de liderar, de construir equipos y de encarar la política?

—En términos profesionales, mi familia tiene un estudio de propiedad intelectual hace más de 70 años y siempre estuve involucrado con ese trabajo. También tuve experiencia en el gobierno de Mauricio Macri, en áreas del Ministerio del Interior y Jefatura de Gabinete. En este gobierno fui convocado por Toto Caputo para trabajar en tareas de articulación entre el Ministerio y distintas áreas del Gobierno nacional.

Creo que me convocaron para coordinar Tigre porque creo profundamente en el trabajo en equipo, en la estandarización de procesos y en la construcción a largo plazo. Estoy convencido de que esa es la única forma de lograr resultados sólidos.

Pero también tengo muy presente la parte humana: los vínculos, los valores y la importancia de construir relaciones sanas dentro de un equipo de trabajo. Creo que una de mis fortalezas es poder sacar lo mejor de cada persona y ordenar energías distintas dentro de un mismo proyecto político. Hoy esa misión está puesta en el armado de La Libertad Avanza en Tigre.

—Asumís la coordinación de La Libertad Avanza en Tigre en un contexto político muy dinámico para el distrito. ¿Cómo analizás hoy el escenario político local y de qué manera pensás encarar este desafío?

—La Libertad Avanza es un proyecto totalmente disruptivo, donde se está reescribiendo la lógica de construcción política. Históricamente, el recorrido era concejal, intendente, gobernador y después presidente. Lo que pasó con Javier Milei fue distinto: primero se ganó la presidencia y después empezó la construcción de la estructura política.

Eso también impacta en Tigre, un distrito que viene hace muchos años con una misma inercia política, una dinámica que para mí ya está agotada. Muchas veces la política termina consumiéndose a sí misma y se vuelve protagonista de discusiones internas, en lugar de enfocarse en la gestión, las ideas y las innovaciones que necesita el vecino.

Con La Libertad Avanza aparece una forma distinta de hacer política en Tigre. Obviamente, cuando hay mucha gente con ganas de participar y aportar, pueden aparecer tensiones, diferencias o discusiones de liderazgo. Eso es natural. Lo importante es que esos liderazgos se ordenen bajo un marco de ideas claras y, sobre todo, a través del trabajo.

Mi consigna es que el gran ordenador del territorio tiene que ser el trabajo de cada uno: el trabajo territorial, el trabajo de comunicación y el compromiso serio con el proyecto. En esta nueva etapa hay que dejar de lado la rosca política y enfocarse en construir una alternativa real para gobernar Tigre.

Respecto al escenario político local, creo que muchos proyectos existentes ya están agotados en sus propios fines. Siento que a Julio Zamora le está costando encontrar hacia dónde llevar Tigre. Creo que hizo cosas valiosas en su momento, pero hoy el municipio está estancado.

También creo que hay dirigentes que llevan muchos años ocupando los mismos lugares y que fueron perdiendo la energía necesaria para liderar nuevos proyectos. Hay una juventud que ya no es tan joven, que hizo su camino, que se formó, que recorrió el territorio y que hoy está pidiendo pista para ser protagonista de este nuevo esquema de Tigre.

Muchas veces la vieja política termina taponeando a esas nuevas generaciones, no necesariamente por una cuestión de edad, sino por la lógica de conservar siempre los mismos espacios de poder. Y creo que eso le termina haciendo mal tanto a la política como al municipio.

Y respecto al massismo, históricamente utilizaron Tigre como plataforma para otra cosa. El vecino de Tigre ya conoce esa lógica y sabe cómo funciona. Muchas veces el municipio quedó atrapado en discusiones políticas y electorales permanentes, en lugar de tener una visión clara y sostenida sobre hacia dónde tiene que crecer el distrito

—Más allá de la discusión política, el vecino vive una realidad cotidiana concreta. Desde tu mirada y el contacto que tenés con distintos barrios y localidades del distrito, ¿cuáles sentís que son hoy las principales preocupaciones y prioridades de los vecinos de Tigre?

—Lo grandioso que tiene Tigre es que existen muchos Tigres distintos. No es lo mismo Don Torcuato, General Pacheco, el Delta o los barrios cerrados. Cada localidad tiene su identidad, su historia y su forma de vivir el distrito. Y para mí esa es justamente la riqueza que tiene el municipio.

El Tigre que viene tiene que respetar al cien por ciento la identidad de cada barrio y potenciarla todavía más. Esa diversidad es una de las grandes fortalezas del distrito.

Yo sinceramente creo que Tigre es el mejor municipio de la Argentina por escándalo. Tenemos industria, turismo, parques industriales, accesos estratégicos, líneas de tren y una creatividad enorme. Tigre tiene todo para ser muchísimo más de lo que es hoy.

Pero también se empieza a notar un deterioro en cuestiones básicas de infraestructura y mantenimiento. Los vecinos lo ven en las calles, en el tránsito, en las veredas, en las cloacas, en el mantenimiento de los ríos y canales y en la limpieza.

La gente siente que Tigre da para mucho más. Que se puede vivir en un municipio más lindo, más ordenado, más humano y con mayor vida en los barrios.

—La Libertad Avanza tiene una identidad nacional muy marcada alrededor de la figura y la agenda del presidente Javier Milei. En el caso de Tigre, ¿creés que el eje estará principalmente en acompañar esa agenda o también en construir una agenda local propia?

—Me parece una muy buena pregunta. Mucho se habla de la motosierra a nivel nacional, pero a nivel municipal la lógica tiene que ser distinta. En los municipios hay que pensar en un gasto inteligente, en prioridades claras y en una administración más eficiente.

A nivel local no se trata de aplicar motosierra, sino de trabajar con bisturí. Hace falta una gestión mucho más quirúrgica y con mayor sintonía fina.

También creo que el municipio tiene que ser más creativo, trabajar más articuladamente con el sector privado y buscar nuevos mecanismos de financiamiento. La obra pública tiene que existir, pero tiene que ser de calidad, eficiente y pensada verdaderamente en función de las necesidades del vecino.

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