El evento, organizado por el Club de Automóviles Clásicos de Argentina, atrajo a un gran número de residentes y visitantes. La competencia se inició en la cafetería La Biela de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y finalizó en los jardines del Museo de Arte Tigre (MAT). Este lugar sirvió, como es tradición, como meta para el Gran Premio Recoleta-Tigre, que celebró su 120º aniversario.
El poder ejecutivo municipal estuvo presente durante la jornada, en la cual se exhibieron más de 80 vehículos antiguos fabricados entre 1896 y 1919. El recorrido tradicional del Gran Premio Recoleta-Tigre, que va desde la cafetería La Biela en CABA hasta los jardines del MAT, es conocido por ser la primera competencia de automóviles de ruta abierta en Argentina. Su establecimiento posibilitó la construcción de la Avenida del Libertador, puentes y caminos hacia el distrito.
La llegada de los vehículos al MAT fue recibida con aplausos. La exhibición incluyó una presentación de la orquesta de la Armada Argentina, de la cual disfrutaron los asistentes. El poder ejecutivo municipal y el presidente del Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina, Ricardo Battisti, descubrieron una placa conmemorativa del evento.
Se destacó la exitosa convocatoria del evento, que permitió a los vecinos de Tigre disfrutar de la actividad, incluyendo la apertura del parque del Honorable Concejo Deliberante. Este año fue particularmente significativo al conmemorar los 120 años de la primera carrera en ruta abierta realizada en Argentina, contando con la inscripción de más de 80 automóviles. Se mencionó el apoyo del poder ejecutivo municipal, especialmente del área de Tránsito, para facilitar la circulación durante el evento.
La primera carrera se realizó en 1906, desarrollándose en dos etapas. La fase inicial, con una distancia de 19,1 km, comenzó a medio camino entre Recoleta y Tigre y culminó en un empate entre el Darracq de 20 Hp, conducido por De Santis, y el Spyker de 23/32Hp, manejado por Daniel MacKinley. La segunda instancia consistió en el regreso a Recoleta, donde un Darracq de 40HP, con Marín al volante, obtuvo la victoria al recorrer 38.2 km en 28.3 minutos.
Un participante que asistió con cuatro vehículos clásicos resaltó la participación familiar en el evento y la asistencia municipal en la gestión del tráfico tanto en los accesos al distrito como en cada cruce de calle. Su participación en esta competencia abarca 25 años.
