Malena Galmarini, en el contexto de la asunción de Luis Samyn Ducó al frente del Partido Justicialista de Tigre, manifestó críticas hacia el gobierno nacional y propuso la reconstrucción de una alternativa opositora basada en la unidad y el trabajo territorial.
Galmarini señaló el inicio de una nueva etapa con el recambio de autoridades partidarias, destacando la importancia de construir una alternativa. Previamente, había expresado la necesidad de una transición con mayor institucionalidad.
La dirigente planteó la necesidad de incluir a diversos actores, desde militantes históricos hasta aquellos desencantados con la política, subrayando que la situación actual de Argentina afecta a la totalidad de la población.
Galmarini enfatizó el deterioro económico, que afecta particularmente a la clase media y al sector productivo. Se refirió al cierre de pymes en Tigre, el aumento del pluriempleo y la disminución del poder adquisitivo, indicando que el problema reside en la insuficiencia salarial. Asimismo, hizo referencia a su labor con trabajadores desvinculados de la empresa Fate y con organizaciones sociales.
En el ámbito local, la ex titular de AySA abordó el debate sobre el desarrollo urbano en Tigre, señalando una falta de planificación estructural. A pesar de reconocer el trabajo territorial con residentes de diversas localidades, sostuvo que la cuestión va más allá de la altura de las construcciones, requiriendo una revisión integral del modelo de ciudad. Postuló la necesidad de una planificación a corto, mediano y largo plazo, con enfoques sostenibles e inclusivos, y criticó proyectos que no se ajustan a las necesidades locales.
En otro momento, Galmarini mencionó lo que interpretó como tendencias autoritarias del Gobierno nacional, haciendo referencia a restricciones para la prensa en la Casa Rosada. La dirigente manifestó inquietud por el estado de la democracia.
Respecto al futuro político, la dirigente enfatizó la necesidad de una reorganización del peronismo desde las bases, y no únicamente desde las cúpulas, indicando que la construcción de la unidad debe avanzar incluso si los dirigentes no llegan a un acuerdo. Subrayó la relevancia de forjar consensos amplios, incluyendo a sectores no peronistas y a dirigentes que se distanciaron del espacio, como Miguel Ángel Pichetto.
Finalmente, Galmarini promovió un mensaje de apertura política, invitando a la participación de quienes busquen una Argentina más justa y enfatizando la construcción colectiva de alternativas, a pesar de las diferencias existentes.
